Julieta Hernández Jáuregui Galván.
Qué lugar tan importante ocupa PAPA en la formación de un hijo.
Qué sitio tan exclusivo e insustituible es la presencia del hombre que ha tomado las riendas del ho gar, para no sólo ser la parte proveedora de la manutención. PAPA es entre otras cosas, quien con su fortaleza sostiene cada uno de los pilares de la más grande institución formada por un hombre y una mujer…La Familia.
PAPA es el amigo de sus hijos y compañero de sus juegos, que da batalla a cada una de las proezas que el entonces niño se inventa. Puede ser el inventor del más innovador descubrimiento, hecho con cualquier artículo desechable, para inducirlo al mundo de la creatividad haciendo los juguetes que a nadie se le ha ocurrido inventar.
PAPA es a veces el mago, que aparece y desaparece lo que el niño no imagina que puede desaparecer, quien disfrazado de ilusionista deja volar un papel con figura de paloma, porque sabe cuánto disfruta ese niño cuando PAPA lo quiere entretener.
Es el contador de los cuentos nunca escritos que aparecen en su mente y con tono diligente, cuenta una y otra vez corrigiendo la historia y la fantasía, el personaje y el paisaje, para volver astronauta al chiquillo y la niña que convertida en princesa, asegura ver miles de hadas antes de cerrar los ojos porque es hora de dormir.
PAPA la hace de cualquier oficio, es imitador de voces y diferentes ruidos y sonidos, para darle ambientación al juego, como el rugido del león y el relinchar del caballo. Es el maestro de las horas extras cuando el niño lleva retraso en una o más materias. Gran amigo del adolescente, que comienza a descubrir que los juguetes ya no le entretienen, porque existen algunas siluetas que le llaman la atención.
Qué sucede con PAPA, cuando la niña deja de ser niña porque se ha convertido en mujer, y el niño ya se rasura porque ya no es un niño. Cuántos miedos se le aparecen pensando cómo protegerlos ante miles de peligros, debilidades, malas compañías y el más temible de todos sus adversarios, el sexo opuesto por quienes ellos dejan de comer suspirando continuamente, retirándose a su habitación para estar a solas con sus pensamientos y esos nuevos sentimientos.
PAPA ha dejado de jugar con los niños para ocupar otro lugar al lado de sus jóvenes hijos, y ayudarlos a decidir cómo enfrentar el futuro incierto. Cómo orientarlos para vivir dentro de la modernidad, imposible de apartar. Cómo enseñarles a defenderse fuera del hogar, donde existe un mundo lleno de tentaciones y diversiones malsanas.
Habrá de explicarles el cómo y porqué de las cosas y las personas con quienes comenzará a convivir. Los miles de riesgos que pueden llegar a correr, que pueden afectar su salud física, mental, moral y emocional.
A veces él no puede convivir con sus hijos, por causa de las incompatibilidades con mamá, teniendo que vivir en otro sitio. En ocasiones deja de ser proveedor alimentario por falta de posibilidades económicas, pero se mantiene presente, para infundirles principios y bases morales que le servirán de por vida, y siempre será distinguido de quienes nunca las han tenido.
PAPA es el ángel sin alas, que custodia de cerca o de lejos los pasos que dan sus hijos. Sus triunfos y sus fracasos. Sus caídas y sus heridas. Sus momentos de máxima felicidad y también los de debilidad.
PAPA es imagen de fuerza, valentía y vigor, para enseñar a sus hijos a ser como el junco que crece a la rivera del río… El viento lo puede doblar, pero nunca se debe quebrar.
Qué es lo que tienen tus brazos PAPA, que cuando me refugio en ellos te vuelves un ser superior, que puede desafiar molinos de viento como el Quijote de la Mancha, para lograr su ideal alcanzando una estrella, soportar en pie el dolor y luchar sobre el miedo invencible, como algún día debo desafiarlo yo.
Y cuando tus sienes se pinten de blanco por las canas que ya han aparecido, será el momento en que te vuelvas abuelo, y vuelvas a contar aquellos cuentos que me contabas cuando eras joven, cuando brincabas más alto que yo, y tu caminar era tan ágil que no te podía alcanzar.
EL MUNDO REQUIERE…UN BUEN PADRE. Cuán grande riqueza es, aún entre los pobres, el ser hijo de un buen padre. (Juan Luis Vives)
¿ Y qué haré cuando ya no estés PAPA y a veces me resulte tan difícil ser YO ?
Te llevaré en la memoria con una imagen imborrable de ti, por esa huella profunda donde podré refugiarme cuando me asalten las dudas y el miedo, me sorprenda la indecisión y me invada la nostalgia.
Y entonces… Con gran orgullo recordaré tus consejos y tus sabias enseñanzas para no dejarme caer, y enfrentarme a cualquier molino como lo enfrentaste TU, que además de ser un gran hombre… fuiste UN BUEN PADRE.









