Julieta Hernández Jáuregui Galván.
¿Hasta dónde llega tu nivel de Paciencia, lo has medido alguna vez?
La Paciencia, es una virtud que ofrece la oportunidad de no perder el ánimo durante los infortunios y el trabajo que cuesta llegar a lograr algo.
La Pacie ncia es muy difícil tenerla y muy fácil de perderla cuando comienza por cansarse. Con ella se nace y se debe aprender a cultivarla manteniéndola lejos de todo lo que pueda minimizarla.
A veces pareciera que Dios nos pusiera pruebas, para ver si estamos preparados para pasar a la siguiente ronda. Para saber si podremos enfrentar esas cosas por las cuales nos aferramos, y aquellas por las que tanto nos afanamos.
La Paciencia ante la actitud indiferente duele y ante el silencio se debilita. Se irrita por estos tiempos acelerados tan llenos de brusquedad, que hacen que la vida se torne más difícil en todos los aspectos, en que los seres vivos parecen espectros.
Las relaciones humanas casi no son hermanas. Los conflictos socio económicos traen al mundo de cabeza. La guerra por el poder cabalga sin detenerse. Los desastres naturales cada vez son más desastrosos y toda la enorme problemática que todos conocemos.
Pese a cualquier inconveniente, si algo esperas debes saber esperar. Si aquello que persigues es parte de tus expectativas. Si pertenece a una misión de vida. Si se encuentra registrado en tu lista de peticiones, en tus retos y en tus ambiciones.
La Paciencia la disfrutarás cuando al mirar la hoja del calendario, te des cuenta que mientras el tiempo avanza, las posibilidades de lograrlo aumentan, y casi tocas con los dedos ese reto que no cansa.
Sé paciente y sal a conquistar tus propósitos. Acepta el plan trazado para ti, aunque tengas que brincar el mar, lucha por eso aunque sea lo último que hagas. A mayor dificultad, mayor esfuerzo.
Con la Paciencia de otros compórtate respetuoso y manéjala con delicadeza, cuando se trate de algún asunto pendiente de resolver, si en tu mano está no es correcto hacer esperar.
La Paciencia la puedes encontrar en el vuelo de las aves. En los niños cuando empiezan a ver figuras. En la meditación, cuando la practicas. En las grandes artes con sólo admirarlas. En la música cuando la escuchas y la tocas. En las letras cuando se escriben y algo trasmiten.
Escucha la voz de la experiencia después de haber sembrado, porque en ella escucharás que ya es tiempo de cosechar la semilla que ya debe germinar, después de haberlo hecho sin descansar.
Si pasado algún tiempo aún no has cosechado, no te entristezcas por eso, aprende a saber esperar. Llegará el momento en que puedas recoger por fin… el fruto de tus esfuerzos.
“… Si para recobrar lo recobrado,
Debí perder primero lo perdido,
Si para conseguir lo conseguido,
Tuve que soportar lo soportado.
Si para ahora estar ahora enamorado,
Fue menester haber estado herido,
Tengo por bien sufrido lo sufrido,
Tengo por bien llorado lo llorado.
Porque después de todo he comprendido,
Que no se goza bien de lo gozado,
Sino después de haberlo padecido.
Porque después de todo he comprobado,
Que lo que el árbol tiene de florido,
Vive de lo que tiene sepultado…”
( Francisco Luis Bernárdez) (Se dice también que fue escrito por Santa Teresa de Avila)
El Mundo requiere… PACIENCIA.
PACIENCIA… En el trato de unos con otros. Para contigo mismo. Hacia las cosas que pasan. Ante todos los imprevistos. Ante lo que tú no puedes resolver. Para no desfallecer. Frente al porvenir. Para una decisión. Para el tiempo que pasa. Para mantener el ánimo.
PACIENCIA… Ante los desajustes emocionales. En los disloques de la juventud. Para saber orientar. Para controlar tus impulsos. Para intuir lo correcto. En todas las clases sociales. Para aceptar los momentos otoñales. Para entender que no eres perfecto.
PACIENCIA… Para que disfrutes lo que no habías hecho. Para darte permiso de ser y vivir feliz. Para no darte por vencido, porque se vive solo una vez.
PACIENCIA… Ante el nuevo amanecer, para esperar lo esperado.
Por haber estado herido.
Por lo sufrido.
Por todo lo comprendido.
Para dar por bien sufrido lo sufrido.
Para conseguir lo conseguido.
Para gozar bien lo gozado… después de haberlo padecido.
Lo mejor y lo malo de la vida en cada uno de sus momentos, se logra con la gran VIRTUD DE LA PACIENCIA, para poder aceptar que todo lo que sucede, es por designio de Dios…









